A mi Amigo Eliud Blanco.
Porque para mí el
vivir es Cristo y el morir es ganancia. Ahora bien, si seguir
viviendo en este mundo representa para mí un trabajo
fructífero, ¿qué escogeré? ¡No lo sé! Me siento presionado
por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es
muchísimo mejor... Apóstol Pablo, siglo I.
Incierta e inesperada es
la muerte. De súbito llega con una fuerte impresión a quienes son
parte de este acontecimiento en la vida terrenal. Es una verdad que
no se debe pasar por alto, que en algún momento, llegará a nuestras
vidas. Sin explicaciones, sin razones. Así es la muerte, tan real y
vívida.
Después de una lucha
frontal contra el cáncer, el pasado 13 de julio, partió a la
presencia de Dios, porque así lo describe la Biblia, mi amigo,
pastor, mentor y hermano Eliud. Como lo echaré de menos. No lo puedo
asimilar todavía. Fue un deceso inesperado.
A su honor deseo dejar una
breve semblanza de su vida. En palabras de él dice lo siguiente:
“Nací el 4 de enero de 1965. Soy el séptimo de 11 hermanos, el
desarrollo de mi infancia y adolescencia lo viví con una familia
humilde.
En el año de 1981 el
Señor Jesús me alcanzó por su gracia y me dio el regalo precioso
de la salvación. Curiosamente en ese año mi esposa, también, se
entregó a Cristo. Dios nos alcanzo a los 2 también aquí en esta
iglesia. ¡EL BUEN PASTOR¡”
Se casó en el año de
1983 con la señorita Guadalupe González y de esta unión nacieron
dos hijos Abner y Abiú.
Sirvió del año 1984 a
1985 como misionero en Veracrúz. Después fue pastor titular de
cuatro iglesias evangélicas que pertenecen al Concilio Nacional de
las Asambleas de Dios en el distrito Sur-Pacifico. En la iglesia
Esmirna en San Marcos, luego en Montes de los Olivos en Acapulco,
después regresa a la costa chica a la iglesia el Golgota en
Marquelia, en donde por doce años fueron, junto con su familia,
restauradores de cientos de personas. Y posteriormente, con una
trabajo fructífero en Marquelia, regresa a la ciudad de Acapulco a
la iglesia El Buen Pastor, curiosamente, la iglesia de dónde salió
para servir en diferentes lugares y la que lo vió partir al cielo.
Fue un incansable de la
superación personal y académica, pues junto con su esposa, al
unirse en matrimonio solo tenían la secundaria, terminaron cada uno
sus maestrías, él en Teología y ella, en Psicoterapia Humanista.
Todos estos logros, lo realizaron en medio de obstáculos y
carencias, lo que lo hace un ejemplo a seguir.
Su dedicación y pasión
por la gente hicieron que por todos lados tuviera una mano amiga.
Gente de toda categoría reconocieron el trabajo arduo del pastor
Eliud Blanco Cruz. Al momento de su fallecimiento, era el
Superintendente del distrito Sur-Pacífico que abarca los estados de
Guerrero, Puebla, Morelos y Tlaxcala.
Sin duda que no solo nos
quedará un ejemplo de vida en todos los sentidos sino, queda un
vacío notorio en el liderazgo de una de las denominaciones
evangélicas mas grandes del país, como lo es las Asambleas de Dios.
Amigo Eliud, sabemos que
no moriste, sino que solo es una transición, por lo que muy pronto
nos saludaremos de nuevo. Hasta pronto.

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