El Dinero No es Suficiente.
Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda! Hechos 3:2; 6(NVI). Nadie es inútil, aunque haya nacido con alguna discapacidad. De alguna manera se contribuye para obtener ingresos para sobrevivir. Fue el caso del cojo que estuvo por mucho tiempo en la entrada del templo de Jerusalén, en la puerta llamada la Hermosa. Aparentemente la discapacidad física, cojo de nacimiento, era un impedimento para que fuera útil en la vida. No fue así, hasta que alguien dentro de la familia o quizá por el consejo de alguno de la sociedad judía, se le iluminó la mente con la brillante idea de pedir limosna.