ANTROPOLATRIA
Tengan, pues, mucho cuidado de no caer en la perversión de hacer figuras que tengan forma de hombre o de mujer, ni figuras de animales, aves, reptiles o peces. Y cuando miren al cielo y vean el sol, la luna, las estrellas y todos los astros, no caigan en la tentación de adorarlos, porque el Señor su Dios creó los astros para todos los pueblos del mundo. Deuteronomio 4:6(DHH).
La antropolatría, del griego antropos: hombre y latría: adoración, es la divinización, adoración y admiración exagerada a un ser humano. Y la humanidad en general siempre ha buscado a hombres y mujeres a quienes rinde culto o adoración.
La historia nos enseña que hubo hombres que se proclamaban dioses y quienes exigían adoración. Por ejemplo el caso de los emperadores romanos que se proclamaban dioses. O también, dentro de la mitología griega se personificaba a los dioses con figuras y nombres de hombres.
La historia moderna, también, nos enseña que han existido innumerables hombres que han recibido la admiración y divinización de los seres humanos. Por ejemplo, el histórico Hitler, quien era sumamente admirado por una gran mayoría de alemanes y en el resto el mundo. Más actualmente, algunos gobernantes del mundo caen en ese tipo de admiración como Fidel Castro, Hugo Chávez, Obama, ect., hombres que llegan a este grado de ser figuras que tienen, o al menos, así se interpreta por sus admiradores, la solución a los problemas humanos.
Podemos decir, además, en el plano de la política, la musica, el deporte y otras áreas en donde se ve a no pocos hombres y mujeres que tienen seguidores y que llegan a estar dispuestos a todo por ver o tocar a esos semidioses. Por ejemplo, un artista llega a tener una gran admiración que sus fans están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero con tal de verlos en vivo. Y que decir de los deportistas, en este caso de futbolistas que son famoso por su estilo de juego, quienes llegan a ser admirados por niños y jóvenes que hacen todo por imitarlos. El que esto escribe, en un momento de su vida, llegó a ser admirador de Maradona, el gran futbolista argentino. En el plano religioso, sucede los mismo, por ejemplo la iglesia católica dice que el papa es un dios, a quien admiran y veneran de forma exagerada. Y en el ámbito protestante, sucede lo mismo, ciertos predicadores llegan a ser admirados a tal grado de ir hasta donde ellos viven o a donde realizan sus eventos para verlos en vivo. Esto es una forma de idolatría.
Ahora bien, no es sano ser admiradores al grado de la exageración por ciertos hombres y mujeres porque se llama idolatría. Pensar que ciertos hombres y mujeres tienen la solución a los problemas humanos es una utopía. Ningún ser humano por muy dotado y por muy buenas intenciones que tenga podrá solucionar los problemas humanos porque no tiene capacidad total para ello. Solo Dios, que es Dios, es el único que puede solucionar los problemas humanos.
Los seres humanos, somos solo eso, seres humanos. Todos tenemos problemas. Todos tenemos limitaciones. Todos tenemos necesidades físicas y espirituales. Todos nos deprimimos. Solo Dios es el único que sabe todo; solo, él, es Todopoderoso y está en todas partes. Mejor adoremos y demos gloria a Dios. Mejor confiemos en Dios. Mejor confiemos nuestros problemas y necesidades en Dios. ¡Vale la pena!
La antropolatría, del griego antropos: hombre y latría: adoración, es la divinización, adoración y admiración exagerada a un ser humano. Y la humanidad en general siempre ha buscado a hombres y mujeres a quienes rinde culto o adoración.
La historia nos enseña que hubo hombres que se proclamaban dioses y quienes exigían adoración. Por ejemplo el caso de los emperadores romanos que se proclamaban dioses. O también, dentro de la mitología griega se personificaba a los dioses con figuras y nombres de hombres.
La historia moderna, también, nos enseña que han existido innumerables hombres que han recibido la admiración y divinización de los seres humanos. Por ejemplo, el histórico Hitler, quien era sumamente admirado por una gran mayoría de alemanes y en el resto el mundo. Más actualmente, algunos gobernantes del mundo caen en ese tipo de admiración como Fidel Castro, Hugo Chávez, Obama, ect., hombres que llegan a este grado de ser figuras que tienen, o al menos, así se interpreta por sus admiradores, la solución a los problemas humanos.
Podemos decir, además, en el plano de la política, la musica, el deporte y otras áreas en donde se ve a no pocos hombres y mujeres que tienen seguidores y que llegan a estar dispuestos a todo por ver o tocar a esos semidioses. Por ejemplo, un artista llega a tener una gran admiración que sus fans están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero con tal de verlos en vivo. Y que decir de los deportistas, en este caso de futbolistas que son famoso por su estilo de juego, quienes llegan a ser admirados por niños y jóvenes que hacen todo por imitarlos. El que esto escribe, en un momento de su vida, llegó a ser admirador de Maradona, el gran futbolista argentino. En el plano religioso, sucede los mismo, por ejemplo la iglesia católica dice que el papa es un dios, a quien admiran y veneran de forma exagerada. Y en el ámbito protestante, sucede lo mismo, ciertos predicadores llegan a ser admirados a tal grado de ir hasta donde ellos viven o a donde realizan sus eventos para verlos en vivo. Esto es una forma de idolatría.
Ahora bien, no es sano ser admiradores al grado de la exageración por ciertos hombres y mujeres porque se llama idolatría. Pensar que ciertos hombres y mujeres tienen la solución a los problemas humanos es una utopía. Ningún ser humano por muy dotado y por muy buenas intenciones que tenga podrá solucionar los problemas humanos porque no tiene capacidad total para ello. Solo Dios, que es Dios, es el único que puede solucionar los problemas humanos.
Los seres humanos, somos solo eso, seres humanos. Todos tenemos problemas. Todos tenemos limitaciones. Todos tenemos necesidades físicas y espirituales. Todos nos deprimimos. Solo Dios es el único que sabe todo; solo, él, es Todopoderoso y está en todas partes. Mejor adoremos y demos gloria a Dios. Mejor confiemos en Dios. Mejor confiemos nuestros problemas y necesidades en Dios. ¡Vale la pena!
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