SER CONGRUENTE

Que su «sí» sea «sí», y su «no», «no», para que no sean condenados. Santiago 5:12(NVI). Ser una persona con una vida pública es tan importante como la vida privada. Hoy en día se nos bombardea que la vida privada es, eso, privada y que nadie tiene que entrometerse. Esto lo vemos en los politicos, los actores, los conductores de radioy televisión, de los cuales solo sabemos su vida pública y punto. Sin embargo, cuando se conoce algún hecho privado fuera de lo normal, la gran mayoría se decepciona por el concepto que se tenía de tal personaje. Sobretodo porque algunos hablan de honestidad, de transparencia, de fidelidad y lealtad, y con toda propiedad pueden criticar las fallas de otros y en la vida privada son lo contrario. Por ejemplo, recuerdo el caso de René Bejarano, que por un lado dijo que él era honesto, pero por el otro lado, se miraba un video donde recibía millones de tal forma que tuvo que utilizar las bolsas del pantalón y del saco para que cupiera el dinero.No existió congruencia en lo que declaraba. Otro ejemplo, es la dinámica del discurso de los políticos y su falta de palabra en los hechos. Realmente, no sabemos a ciencia cierta que tan sinceros son nuestros polÍticos cuando nadie los ve, cuando están en su vida privada. Y viene a mi mente Santiago Creel, que en una ocasión leí, sobre su vida personal y decía que su familia era lo más importante y que se consideraba una persona muy religiosa, creyente en Dios. Todo lo que decía, se sentía tan sincero a tal grado que uno se quedaba por debajo de los estandares de honestidad y verdad. Sin embargo, mucho después supimos que tuvo un romance con Edit González de la cual tuvo una hija. ¿Dónde quedó la congruencia? Hablar es facil, cualquiera puede aprender a convencer a las masas. Cualquiea puede adquirir la habilidad de ser un gran orador de tal forma que tenga un impacto en la vida de los demás. Y del discurso, vivimos todos los días, ya que escuchamos y escuchamos y seguimos escuchando. En este sentido, tambien han habido deportistas que han perdido credibilidad por su falta de congruencia en su vida privada, la cual es de suma imprtancia para los que somos admiradores de personaje famosos.Cuántos casos oímos todos los días de personas que por una lado son de una forma y por otro lado son muy diferentes. Recuerdo, en alguna ocasión a José Murat, el exgobernador de Oaxaca, que en una gira de trabajo le gritó delante de toda la gente que lo acompañaba, a una mujer que colaboraba con él, de forma déspota y grosera. Acaso porque era el gobernador se le toleraba, seguro que no. Existe demasiada incongruencia entre lo que uno es en público y lo que uno es en privado.Por lo tanto, para lograr la transformación y el cambio que nuestro país requiere es urgente un cambio de paradigma en la vida pública, es decir, sí necesitamos conocer cómo son las personalidades que tienen el protagonismo del país, sea quien sea, en su vida privada, y dejar la actuación, el cinismo, la deshonestidad y todas las actitudes que denigran a la sociedad y por lo tanto, al país.

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