NO DEJES DE SER HUMANO.
Entonces
Dios, el Señor, hizo caer al hombre en un profundo sueño y,
mientras dormía, le sacó una de sus costillas y rellenó con carne
el hueco dejado. De la costilla que le había sacado al hombre, Dios,
el Señor, formó una mujer, y se la presentó al hombre que, al
verla, exclamó:
— ¡Esta
sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará
varona, porque del varón fue sacada. Génesis 2:21-23(BLPH-ES)
Me
siento fenomenal de ser parte de esta era de las máquinas, del mundo
de la comunicación y de la vida artificial del cual somos parte.
Nunca me imaginé poder hablar con una persona en Nepal, y ya lo he
hecho, y en nuestro idioma. ¿Cómo? Gracias a la tecnología, a la
internet, a una máquina llamada “laptop”, que no pesa ni 2
kilos. Este es el mundo de hoy, que aparentemente nos ha hecho la
vida menos difícil, menos complicada.
Sin
embargo, estamos dejando la vida esencial por la artificial, la vida
en carne propia por las máquinas. La vida de contacto por la
imaginaria.
Ahora
muchas actividades de la vida cotidiana se realizan a través de las
máquinas. Como hacer un pedido, pagar, enviar información, mandarle
un mensaje al esposo, esposa, hijo e hija, etc. muchas tareas, hoy
gracias a las maquinas, son sencillas.
Pero
esta vida de las máquinas nos está haciendo menos humanos. Sí, nos
estamos olvidando de que la vida consiste en estar con las personas.
Estar en contacto con los demás. Se nos olvida que las personas son
de carne y hueso, no son máquinas. Se nos está olvidando que las
personas son seres integrales, que necesitamos apreciarnos, que
necesitamos comprendernos y ayudarnos.
La
vida consiste en relaciones. Porque somos seres gregarios, es decir,
necesitamos estar juntos; y ahí está la explicación de que existan
pueblos y ciudades, nadie puede vivir solo porque necesita de los
demás, aún así viva entre los animales, necesitará compañía de
su tipo.
Y
las máquinas están haciendo que perdamos esa compañía y contacto
mutuo, que es parte de la vida no solo para sobrevivir y crecer sino
para la conservación de la humanidad. Ahora los aprecios, los besos,
los abrazos y las palabras de buena suerte se reciben por medio de
las máquinas, ya no es necesario hacerlo de persona a persona.¡ Yo
recibo muchos abrazos imaginarios! ¿No crees que esto es una vida
artificial? ¡Nos están “robotizando”! Ya estamos en la era de
la vida artificial. Muchos que
escriben y mandan mensajes de aprecio por las máquinas, en persona
no dicen absolutamente nada; a veces las personas son vecinas y se
comunican por medio de las máquinas, es increíble que no puedan
levantarse e ir a ver al vecino. Quienes mandan abrazos y abrazos, en
persona no lo hacen, quienes desean lo mejor de uno por medio de las
máquinas en persona te critican y no te dan ánimo. Algo anda mal
¿no creen?.
Lo
mismo pasa por el lado de la creatividad. Aparentemente, las máquinas
nos están ayudando en el conocimiento y otras áreas de la vida,
pero están asesinando la creatividad. Hoy es tan fácil, saber de
alguna materia con tan solo abrir Google, y copiar lo que nos
interesa para compartirlo o, los que estudian, como tarea. Los niños
de hoy, están perdiendo la cultura del esfuerzo, de la
investigación, de la observación, del análisis y, por ende, de la
creatividad. La vida artificial a opacado la capacidad que tenemos
para crear e innovar. Por esto, nos hemos vuelto una sociedad de la
piratería; en donde todo es fácil conseguir y se violan los
derechos de aquellos que trabajaron para crear. Ya nada es original,
auténtico, innovador y creativo.
No
estoy en contra de la tecnología, al contrario, nos está ayudando
en mucho, pero sí nos está afectando en nuestra vida de seres
humanos. Por ejemplo, este chiste lo dice bien:Él
le rompió el corazón. Ella le rompió el BlackBerry. No hace falta
decir quién lloró más.
No
nos olvidemos que somos humanos y nos necesitamos unos a otros en
persona.

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