EVANGELIO DE GRACIA NO DE COMPORTAMIENTO.




 Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso. Efesios 2:8-9(NVI)
Por lo regular, juzgamos a las personas en base a su conducta. Por ejemplo dentro del ambiente cristiano, la mayoría cree que si te portas bien y haces todo bien, eres cristiano, si no, no. Ahora, dentro del ambiente que no se considera cristiana, abundan las personas que tienen una conducta intachable; por ejemplo: quienes tienen un matrimonio ejemplar, hijos muy educados, personas que son muy generosas, gente que tiene una moral muy alta y con convicciones muy fuertes.
Esto, incluso, provoca que a muchos que son cristianos, se les juzgue porque no se comportan a la altura de sus creencias. Entonces, si partimos de la creencia que un cristiano se porta bien, en la sociedad secular, muchos se portan bien y mejor, y no se consideran cristianos.
Muchas iglesias se mueven en dos vías, ya sea la del legalismo, en donde se enseña que todo es malo, que hay lugares a donde no se debe asistir; donde se les da una lista de conductas que no deben realizar. Y los que enfatizan las obras, es decir, que tienes que obedecer ciertos mandatos para que seas totalmente salvo, si no, no entrarás al cielo. Y llegan a manipularlos a tal grado que se crean vicios como el juzgarse unos a otros, el chisme y la competencia y, además, viven con temor, con angustia porque a lo mejor no están obedeciendo lo que se les pide.
Ser cristiano por el mero comportamiento, propaga la hipocresía, la doble vida y la volubilidad porque cualquiera puede portarse bien, si lo quiere. Además se deja de trabajar en las áreas internas del corazón, que es en donde radica el ser, la esencia de nuestras actitudes, las motivaciones y la conducta.
Entonces, si portase bien, no es la esencia del cristianismo, ¿en qué consiste decir que alguien es cristiano?
La Biblia dice en 1 Samuel 16:7 “Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el *corazón”. Entendemos que para Dios el corazón es lo más importante, por lo tanto, se debe trabajar en sanar las estructuras enfermas que tenemos. Ahí comienza el cambio, de adentro. Muchos al llegar a ser cristianos, traen consigo un cúmulo de problemas de personalidad y actitudes en las cuales necesitan trabajar con esmero para lograr un cambio. Muchos al contrario, necesitan de poco tiempo, por ello, lo anterior nos da la idea de que ser cristiano consiste, en crecer y madurar, no en portarse bien.
Por eso una de las evidencias de que un cristiano va en el camino del crecimiento y la madurez es que comienza a poner en orden su vida. Muchas actitudes y pensamientos comienzan a ordenarse. Se comienza a comprender que el desorden es inmadurez, por lo tanto, se trabaja en áreas especificas donde se necesita orden.
La disciplina es, también, parte de la madurez y crecimiento. No todo es útil en la vida, así que se comienzan a poner prioridades en la vida. Cada uno decide cuales serán las prioridades que guiaran su vida y vivir en base a ellas.
Después, el cambio de mentalidad complementa el crecimiento y la madurez de un cristiano. La forma de mentalidad dice mucho del tipo de conducta de uno posee. Por eso, es muy importante que por medio de la Biblia, que sirve como un filtro, la manera de pensar vaya transformándose. No podemos seguir con pensamientos similares al sistema que vive lejos de los principios de Dios.
Otra señal del crecimiento y la madurez es la contribución que se puede hacer a la sociedad en donde uno vive. No se puede decir que alguien es seguidor de Jesús y ser indiferente y apático a las necesidades del los demás. La sociedad tiene demasiadas necesidades y un cristiano tiene las herramientas y recursos para ayudar a transformar su entorno. Si decimos que somos cristianos entonces, tenemos que ser pro activos y pro positivos, es decir, meter las manos y ayudar.
Por ultimo, el compromiso es otra señal de un cristiano maduro. El matrimonio es un compromiso, por eso se firma un documento ante el registro civil con el cual inicia un compromiso con la otra persona. Y en todos lados, se necesita compromiso, más aun, se le exige a un cristiano a vivir una vida comprometida en todos los sentidos. El compromiso da energía, motivación, iniciativa y sentido a la vida, lo que producirá un cambio de conducta.
Entonces, cuando el cristiano comienza a madurar y a crecer su estilo de vida o comportamiento cambiará. Y cambiará de adentro hacia fuera no viceversa como lo dice el evangelio de comportamiento. El evangelio de gracia, que trajo Jesús, es un evangelio de crecimiento y madurez que está disponible para todos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

DIOS TIENE EL CONTROL DE LA HISTORIA

EL EVANGELIO DE JESUS TRAE BIENESTAR.