Una Visión Celestial.




Yo, por mi parte, ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. 2 Timoteo 4:6-7(NVI).
El día de la muerte revela quiénes éramos y cómo deseábamos terminar en la vida terrena. Por eso, es importante planear poco a poco  la muerte, porque es indiscutible que todos moriremos.

La muerte revela si cumplimos con la misión que teníamos o no; revela si estábamos conscientes de todo lo que hacíamos, pero sobretodo, revela las decisiones cruciales que tomamos para la eternidad.
El apóstol Pablo, quien estaba a punto de morir, porque el Señor, ya se lo había confirmado, estaba en una cárcel esperando la muerte. Y no una cárcel vips, sino en las condiciones pocos deseables, que lo catalogaban como un malhechor.
Sin embargo, el no lamenta su condición, porque tiene una visión celestial, es decir, sabía que la muerte no era el final sino el inicio de una mejor vida. Por eso, no vemos a este hombre, emocionalmente agotado, sino equilibrado y ecuánime, sobretodo, con mucha paz.
Estaba preparado para dejar este mundo, y no en condiciones irrelevantes, sino lleno de grandes hazañas y metas cumplidas durante su vida. Supo quién era y lo que tenía que hacer en la vida. Y como sabía a lo que había venido, dedicó su esfuerzo y tiempo a cumplir con la misión que tenía.
No vemos a un Apóstol, amargado, ni rencoroso, ni arrepentido y pidiendo otra oportunidad para enmendar los errores. Todo lo contrario, termina sus días, dando recomendaciones y consejos para vivir sanamente. Además, esperó la muerte conectado a sus hacedor y salvador: Jesucristo.
¿Cómo desea uno morir? Es una decisión que se toma en esta vida, pero más importante aún es ver el cielo, la eternidad, lo cual, inunda de paz y satisfacción
Así que no tengamos en poco el ir planeando el día de la muerte. En los planes de año nuevo, solo miramos lo terrenal y material, pero no nos olvidemos que lo terrenal  es el preludio de lo celestial.
Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. 2 Timoteo 4:8(NVI)

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