Ante la agresión la vida de Jesus.
La forma en cómo reaccionamos ante una circunstancia adversa dice mucho de nuestra estabilidad o del control que tengamos de nuestras emociones o de la madurez que hayamos alcanzado.
La agresividad en todos sus conceptos o acepciones es por demás, evidente o notoria en la vida cotidiana, parafraseando a lo que alguien dijo, nada por la fuerza todo con la razón, es un principio muy poco practicado.
Al parecer la agresión es la vía rápida para la resolución de cualquier tipo de problema hoy día; no solo física, también emocional o verbal.
¿Cómo es que Caín mató a su hermano Abel? Puesto que los unía un lazo de sangre. Es como la historia de hace unos días, de un esposo que asesinó a su esposa. O la de un hijo que agredió a su progenitor.
Moisés, menciona la Escritura Sagrada, que era el hombre más manso de su tiempo o de su historia personal pero, mató a un egipcio y, posteriormente, como el pastor de Israel, fue agresivo con su pueblo muchas veces, lo que le valió, solo ver la tierra prometida.«En realidad, Moisés era el hombre más humilde del mundo. »Números 12:3(DHH).
Ya Jesús, nos llama a la paz, a ser luz y sal en un mundo que no la tiene nada fácil, con todo lo que existe y se vive cotidianamente, con la intolerancia, la violencia, los conflictos políticos o sociales con todas las consecuencias; es en medio de este sistema donde se requiere la vida de Jesús, quien nos dijo que aprendamos de él que es manso y sencillo de corazón.
Pero, debemos admitir que todo comienza en casa, la mejor fortaleza para salir a un mundo que muestra toda su monstruosidad, donde, en medio de la intimidad o la privacidad y en un ambiente saludable, nos apoyamos y motivamos a dar lo mejor de sí, es decir, sabiduría y entendimiento a cualquier tipo de agresión.
El apóstol Pablo, un hombre que vivió en carne propia la agresividad o violencia, nos llama a una catarsis, a una exploración interna para sacar todo tipo de ira, malicia, resentimiento, amargura, que eran las emociones contra las que luchó para convertirse en una persona sencilla, sin complicaciones.
«Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.» Efesios 4:31-32 NTV
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