Cultura agresiva
No solo es física sino verbal o emocional. Vivimos en una cultura de la agresividad, el cual, se da en todos los ámbitos de la vida cotidiana, esto es, desde el hogar, el trabajo, el juego, la diversión hasta en los lugares donde menos se espera, la iglesia.
Jesús, el Mesías y Maestro por excelencia, dedicó tres años de su vida, murió a los 33, a combatir la agresividad por medio del amor, la compasión, el perdón, la misericordia y la paz; no fue fácil, porque muchos de sus detractores, que eran conocedores de las Escrituras, se conducían, agresivos en sus palabras y actos.
Nos enseñó, Jesucristo, que en una sociedad llena de rencor, odio, avaricia o envidia, la agresividad no contribuiría a la sanas relaciones ni a una sociedad justa. La prueba es que lo mataron, solo porque decía que era Hijo de Dios, lo cual enfurecía a los sabios de aquel entonces.
Ya el apóstol Pablo, siguiendo las enseñanzas de JESÚS, dejó claro en sus epístolas que la venganza, el odio o la agresividad, no eran los caminos hacia el bienestar. El tenia autoridad para decirlo ya que, antes de sus conversión al cristianismo, fue un hombre sumamente agresivo y violento.
Por ello, pide que sobretodo, sea el amor, la paz, el perdón los que abunden en las relaciones de la vida cotidiana. No se puede vivir, cuando existen barreras emocionales de agresión.
Nuestra sociedad actual, inmersa en la agresividad, de todo tipo,sufre la violencia manifestada en odio, venganza y resentimiento, los cuales opacan la verdadera vida de abundancia y productividad a la que hemos sido llamados al mundo.
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