EL EXTRAORDINARIO PODER DE JESÚS
“Pensaba: «Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana».” Marcos 5:28 NVI
Llevaba doce años enferma, de flujo de sangre, en su afán de sanar, buscó la ayuda de los médicos, y durante ese tiempo, gastó todo, sin ninguna mejoría, estaba acabada económicamente, sin bienes que vender para continuar su tratamiento, por lo que, al final, esperaba la muerte.
La enfermedad de esta mujer, era una pesada carga en todos los sentidos, pues en aquel entonces, en el siglo I, debería estar excluida de la sociedad, su padecimiento, no le permitía realizar vida social, era una especie de discriminación.
Emocionalmente, sufría en demasía, durante los doce años, había experimentado todo, depresión, irá, enojo, debilitamiento, angustia, tristeza, vergüenza, miedo, frustración, dolor, desesperación, vivía desesperanzada .
Sin embargo, llegó el rumor a sus oídos de que Jesús, había llegado a la ciudad, ella sabía de la fama de Jesús, aunque no se contaba con la tecnología de hoy, de redes sociales y celulares, el método para difundir un hecho era de boca en boca.
¿Qué sabía de Jesús? Que Jesús sanaba a los enfermos, hacia caminar a los paraliticos, le devolvía la vista a los ciegos, liberaba a los endemoniados y perdonaba los pecados, era la esperanza que estaba deseando.
Sin embargo, había un problema, la mujer no podía salir, no podía acercarse a Jesús, las tradiciones y discriminación lo impedían, pero pensó, si tan sólo tocó su manto o ropa quedaré sana.
En otro escenario, Jesús fue recibido en la ciudad pero no como los políticos, según el relato bíblico, una multitud salió a recibirlo, buscando algún tipo de solución a sus necesidades, no sólo físicas sino espirituales, sabían que Jesús tenía todas las respuestas.
La mujer enferma, se decidió y, violando todas las reglas sociales, salió de su vida enclaustrada y se unió a la multitud que tenía apretado a Jesús, buscando una solución a sus necesidades.
Se escurrió sigilosamente para no ser descubierta, y logró acercarse a Jesús, lo más que pudo, y tocó su ropa, al instante la enfermedad cesó, y su cuerpo quedó libre de toda aflicción.
Jesús no solo le devolvió la salud a la mujer, sino la dignidad, la inclusión social, bienestar y una vida productiva.
Ánimo!!

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